¿Cómo hacerse la prueba de intolerancia a la fructosa?
(Por Dr. Blas López)

 

Para detectar la malabsorción a la fructosa hay muchos exámenes que se pueden hacer. El más frecuente es el test de Hidrógeno (H2) espirado. Esta es una técnica sin riesgos y no invasiva.

Consiste en la medición del hidrógeno en el aire espirado. La primera medición es basal, cuando aún no se ha ingerido la Fructosa y luego, las mediciones se realizan cada 15 a 30 minutos durante 90 a 150 minutos hasta finalizar el test.

Debido a que la Fructosa no puede entrar a las células intestinales, esta permanece en el lumen intestinal y es fermentado por las bacterias generando grandes cantidades de hidrógeno y metano los cuales son medibles en el aliento. Por ello, el paciente debe soplar en un tubo especial el cual contiene un sensor de hidrógeno.

Para este examen se deben cumplir ciertos requerimientos previos: no debe haber tomado antibióticos ni antiácidos durante las 2 semanas previas al examen, desde el día anterior no debe consumir ningún tipo de carbohidratos y debe mantener ayuno doce horas antes de la prueba.

Para un diagnóstico de Intolerancia a la Fructosa, los valores de Hidrógeno espirado deben ser mayores a 20ppm, y a mayor cantidad de Hidrógeno espirado, entonces la intolerancia se considera más severa. Para este examen no existen contraindicaciones.
 

La prueba de curva de glicemia también sirve para el diagnóstico de Intolerancia a la Fructosa. Esta prueba es más costosa, menos específica y más molesta para el paciente porque tras la administración de fructosa y/o sorbitol se debe realizar extracciones de muestra de sangre antes de la sobrecarga y cada media hora durante las siguientes 2 o 3 horas.
 

Existe la biopsia intestinal para determinar la funcionalidad de los transportadores de Fructosa GLUT 5. Sin embargo, de momento no tiene utilidad en el diagnóstico de esta malabsorción.
 

Finalmente, también se realizan complementarios de laboratorio que ayudan al diagnóstico de la MF. Estos pueden ser: examen de coagulación sanguínea, estudios enzimáticos, pruebas de función renal, pruebas de función hepática, biopsia del hígado, examen de ácido úrico en sangre y análisis de orina.